viernes, 17 de noviembre de 2017

La Ciberguerra

En el siguiente enlace podéis consultar un artículo en el que se recoge algunos de los mapas que mejor reflejan a ciberguerra en la que vivimos. Hay un par de ellos muy interesantes como:

CYBERTHREAT – REAL TIME MAP KASPERSKY
Este  mapa muestra los ataques que se perpetran a nivel mundial en tiempo real. Permite centrarse en un país para poder estudiar mejor cada caso. Estéticamente es genial. 

https://cybermap.kaspersky.com/es/





IPVIKING – NORSE

http://map.norsecorp.com/#/ 

En este intenso mapa podemos atisbar los países más activos a la hora de emitir ataques, así como los que más sufren. Seguro que os podéis imaginar quiénes son. Puede haber alguna sorpresa. 



jueves, 16 de noviembre de 2017

Internet y género humano


Internet es una herramienta neutral que, utilizada por cabezas retorcidas, puede convertirse en una auténtica arma de destrucción masiva. Desde piratas que pueden robar y manipular el ordenador de cualquiera, gobiernos que se entrometen en nuestra privacidad o terroristas que utilizan las autopistas de la información para sostener mejor la propaganda de sus ideas, la perversión está a la orden del día, sin obviar los casos de sexting, grooming, ciberacoso y un largo etcétera de prácticas abominables.

Pero hay una noticia que me ha dejado un poco estupefacto o, por lo menos, más de lo normal, porque ya estamos curados de espanto. Se trata de hecho de que pululan por YouTube dibujos animados para niños adulterados por gente sin escrúpulos, en los que se puede ver a personajes bebiendo lejía, muertos, etc. Desde luego, como sociedad tenemos un problema: falta formación y capacidad para gestionar la cantidad ingente de información que existe en la red. Y faltan filtros y capacidad crítica en una población que se cree que dejando a los niños solos ante un móvil ya se crían solos. Y sobra mala leche por parte de quien hace esto.

Como bien indica Enrique Dans, “Sin embargo, el verdadero análisis, para mí, es todavía más desasosegante: indudablemente, internet tiene un problema. La combinación de factores como el desarrollo sin límites de la economía de la atención, los algoritmos que premian el sensacionalismo o el contenido más impactante, las posibilidades de anonimato o de trazabilidad compleja y otra serie de características de la red han dado lugar a un sistema en el que constantemente nos sorprendemos encontrando cosas que, si hacemos caso a la gran mayoría de observadores, no deberían estar ahí. Pero en realidad, el verdadero problema no está en internet: está en la naturaleza humana.”

Claro que el problema, como bien indica Dans, está en la naturaleza humana, pero la red debe dotarse de mecanismos para reducir el daño de este tipo de contenidos. Las denuncias de la comunidad son muy importantes, pero los que usamos  las redes sociales, ¿estamos siendo conscientes de la envergadura del problema? Si controlo demasiado el contenido, resto espontaneidad y genero censura; si lo dejo todo circular, me encuentro con problemas de odio, viralización del insulto y contenido inapropiado o todo lo que se puede ver cada día.  

Hay otra noticia interesante que, en cierta medida, está relacionado con Internet y el género humano. Sean Parker, uno de los fundadores de Facebook, parece que reniega de su creación. Para él, la red social por antonomasia explota las vulnerabilidades humanas. ¡Vaya novedad! Y es que la cultura generalizada de las personas ha cambiado desde que vemos como nuestras fotos reciben deditos, caras sonrientes y comentarios motivadores. Hemos cambiado nuestra privacidad por un escenario en el que exponemos toda nuestra vida - o la imagen de esta que queremos proyectar- en busca del reconocimiento de nuestros “amigos”. Queremos ser actores de una película y pasar por el photocall cada dos por tres.






jueves, 9 de noviembre de 2017

Imperio romano, Europa y refugiados


Atención a lo que se puede leer en la prensa: Sólo el 30% de los refugiados que la UE repartió en cuotas hace dos años han llegado a sus países de acogida. España, obligada a reubicar a más de 9.000 personas, sólo ha acogido al 13%. Los acuerdos para bloquear las rutas y la discriminación por nacionalidad ponen en evidencia el programa que finaliza este martes”. Cuando analizo el papel de Europa ante los refugiados y la inmigración, me acuerdo del Imperio Romano.

Llevo unos cuantos meses leyendo sobre la caída de Roma. Existen teorías  interesantes, pero hay dos que me han parecido curiosas. La primera, la defendida por el  inglés Edward Gibbon (1737–1794), culpa al cristianismo de subvertir las virtudes romanas, esas que se basaban en sacrificarse por el Imperio, por Roma, y adherirse como lapas a los valores que defendían luchar hasta la muerte por la patria. Creer en la otra vida, como prometía el cristianismo, llevaba a los cristianos a que se preocuparan menos por esta vida y, por tanto, no estaban tan obligados a realizar  los sacrificios que eran necesarios para sostener el poder de la Urbe. Las virtudes romanas eran austeras y muy violentas; solo hay que pensar que en el Coliseo murieron cerca de un millón de personas  para divertir al vulgo.  

Ante esta pérdida de las buenas virtudes, poco se podía hacer contra los bárbaros, que encontraban cada vez más fácil derrotar a ejércitos de mercenarios -y no de ciudadanos- ávidos de dejarse la sangre por el emperador. También habría que sumar la corrupción de la clase dirigente y muchos más elementos.

No obstante, un interesante libro de Simon Baker, “Roma:auge y decadencia de un imperio”, se centra mucho más en la presión de los bárbaros, no en la pérdida de valores romanos.  La caída del Imperio fue lenta y paulatina, ni mucho menos algo que acaeciera de golpe. Baker establece (hablando de los bárbaros) que: “sus invasiones procedían de una simple idea: el Imperio Romano era un El Dorado que ofrecía la oportunidad de una vida mejor. No fueron a destruir Roma, sino a formar parte de ella” (Baker, 2007: 363). Sin embargo, nos dice el autor, en vez de sacar tajada, terminaron destruyendo el Imperio.

La historia de Roma está plagada de asesinatos, guerras civiles e insurrecciones, unidos a un esplendor y a un gran desarrollo cultural, urbano y social. Al fin y al cabo, nuestra cultura viene originariamente de ella.

Europa no es ni mucho menos un imperio unificado. Los valores de la democracia y la libertad, que dicen defender sus estados miembros, son un importante imán para aquellas personas que viven en tierras asoladas por la destrucción, la guerra, el hambre y la represión. No solo no estamos sabiendo gestionar la llegada de los refugiados, sino que se populariza la opinión de que vienen a destruirnos y creamos un mayor problema por no saber responder a este gran reto.

El auge de la extrema derecha, cuyo discurso se basa, principalmente, en el rechazo al extranjero (entiéndase extranjero pobre o con pocos recursos; si eres futbolista, eres un talento de fuera), viene a mostrarnos una  vez más que los problemas complejos no tienen soluciones fáciles. Si no solucionamos la guerra ni sabemos darles acogida,  ¿hasta cuándo durará nuestro contemporáneo “imperio romano”? ¿Podremos vivir eternamente de la guerra contra los que vienen de fuera?



miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cuanto peor, peor

Si algo caracteriza a un político que lleve muchos años ostentando los máximos cargos de un estado, desde ministerios hasta, como ahora, la presidencia del gobierno, es que al final se impone cierto pragmatismo. Rajoy, convocando elecciones autonómicas en Cataluña para el 21 de diciembre, demuestra que se ha dado cuenta del hecho de que aplicar el 155 al nivel que se pretendía es prácticamente imposible. Cataluña es una comunidad en la que la Generalitat tiene un peso enorme y en la que el Estado español tiene pocas competencias y pocos funcionarios con los que articular la suspensión total del autogobierno. Si se quiere imponer una suspensión de la autonomía indefinida, se tiene que meter el ejército. Y entonces sí que iríamos a un abismo económico y social  más propio de mediados del siglo XX. Nadie quiere este panorama  (quien lo desee porque considera que cuanto peor, mejor, muestra una gran irresponsabilidad).

Estas elecciones plantean dos  escenarios:
  • ·         Que el bloque independentista no se presente por estar convocadas por el estado español. Esto está descartado porque ya ha mostrado su interés por participar. Es evidente que este escenario llevaba, inexorablemente, a alejarlo de las instituciones y solo dejaría las manifestaciones y la resistencia como forma de participación popular.  De todas formas, si un sector independentista no va a votar por no reconocer estas elecciones, los “unionistas” ganarían la Generalitat. ¿Qué pasaría entonces?
  • ·         Que se presenten todos a las elecciones, planteándolas unos como elecciones constituyentes, y otros como una ofensiva contra los separatistas. Pero ojo, que los independentistas vayan a estas elecciones también demostraría que no ha servido la DUI. Si el resultado que sale de las urnas es igual al que hemos tenido en las últimas elecciones, iremos a peor. Si el independentismo baja, seguramente se acusará al gobierno de falsear las elecciones y de fraude. Es curioso, porque el 1 de octubre fue una especie de referéndum sin ninguna garantía que enarbolan como legítimo. 

Puigdemont tenía en sus manos convocar elecciones y parar el 155. Rajoy tendría que haber salido públicamente y decir que si se convocaban, se paralizaría el artículo de la Constitución. Pero hoy en día, con las redes sociales y el ruido y la furia generados, el president ha preferido  ser acusado de desobediencia, incluso ir a la cárcel, antes que volver a su barrio como un traidor. Podía haber parado la DUI y proteger el autogobierno. No lo ha hecho y no sabemos hacia dónde vamos.


La historia está llena de mártires y parece que el gobierno de la Generalitat, actualmente cesado, tiene muy claro que ese será su papel.

Mientras tanto, no hablamos ni de corrupción ni de salarios ni de desempleo. El PP estará tranquilo en ese sentido, puesto que la agenda mediática la ha llenado completamente Cataluña. Se trata de una victoria del independentismo, pero también un balón de oxígeno político para un PP acosado por casos de corrupción. Aquí cada uno va a su bola.

 Pero el problema es que, aunque el separatismo considera que "cuanto peor, mejor" ( o una gran parte de él) está equivocado, al menos en mi opinión. Atrincherado en la idea de partir un estado y un país como España, con sus reivindicaciones que no entro a valorar, ha conseguido fracturar a la sociedad catalana y, de rebote, fortalecer al polo conservador en el resto de España. Romper un país y conseguir la independencia del territorio requiere consensos muy amplios, dentro y fuera de sus “fronteras”.  Este aspecto es algo que parte de la izquierda debe entender bien, porque cuando pide un referéndum pactado lo que está diciendo es que la población de un territorio tiene potestad para partir el estado en el que vivimos todos. ¿Existen pueblos oprimidos en plural dentro de España? Un trabajador precario de los arrabales de Barcelona tiene más que ver con un trabajador extremeño un sevillano precario que con unas élites que intentan ocultar sus vergüenzas con las banderas.

No obstante, el hecho de que el PP utilice a Cataluña para ganar votos en el resto de España con sus recogidas de firmas en su día contra el Estatut y un largo etcétera, no facilita la armonía natural que debe existir entre Cataluña y el resto de los españoles.

En una economía global, abierta e hiperconectada, necesitamos instituciones fuertes que defiendan el estado del bienestar. Europa está siendo continuamente golpeada por el desempleo, la precariedad laboral y una trasformación tecnología que está planteando un cambio de paradigma laboral y social radical. Sin embargo, estamos hablando más de los decretos de nueva planta que de cómo terminar con el paro. Que no se me malinterprete, soy un apasionado de la Historia, pero veo poco debate sobre cómo solucionar los problemas reales de la gente.

España es compleja, la mayoría no somos un grupo de franquistas descerebrados. Se ve que el independentismo, a pesar de la ventana de oportunidad que se abrió el 15M,  ni arrima el hombro para cambiar nuestro país consiguiendo mayorías suficientes con un proyecto ilusionante, ni parece que vaya a conseguir sus aspiraciones. Cataluña tiene unos niveles de autogobierno bestiales y ahora se encuentra intervenida  y con una sociedad partida por la mitad. Esa llegada a la república catalana llena de algodones de azúcar  y piruletas se ha demostrado falsa. El proceso está siendo duro, y solo acabamos de empezar. Mientras tanto, Rajoy sigue como presidente del gobierno.


martes, 24 de octubre de 2017

Quién se encargará de nuestras redes cuando no estemos



"Cada año mueren al menos 3 millones de usuarios de Facebook en todo el mundo. Tres millones de perfiles que permanecen abiertos, aunque no activos. Un investigador de la Universidad de Massachusetts, Hachem Saddiki, publicó un estudio en Fusion en el que proyectó el crecimiento del número de cuentas de Facebook en el tiempo, los millones de perfiles actuales y las tasas de defunción y llegó a esta conclusión de que en 2098 la red social tendrá más usuarios muertos que vivos. "

Se puede crear un testamento para dejar las posesiones materiales que cada cual tenga a aquella persona que quiera. Pero la pregunta obligada en esta sociedad red es: ¿qué pasará con nuestras redes sociales cuando hayamos muerto?

Quizá no nos hayamos planteado nunca dicha cuestión, pero es importante conocer que alguna red social, como si fuera una aseguradora, ya ha pensado en nuestro “futuro”. No es ciencia ficción.

Si nos centramos en Facebook, la red social más popular (por ahora), existe la forma de que puedas legar tu cuenta a una persona en caso de fallecimiento. Veamos cómo se hace:



Dentro del menú “Configuración”, debemos entrar en “Administrar cuenta”.
Una vez dentro de “Administrar cuenta”, se puede, o bien elegir un heredero, o bien pedir a Facebook que elimine tu cuenta. Pongamos por caso que queremos elegir un heredero. Tan solo hay que pinchar en “Agregar” y buscar al amigo que deberá seguir con nuestro legado en la red social de Mark Zuckerberg.


Una vez agregado, aparecerá una ventana emergente como la de arriba. En el recuadro de mensaje se explica el motivo de este. Podemos dejarlo o editarlo, pero, como se ve, el que Facebook establece por defecto es bastante aclaratorio.

La opción de testamento no nos impide, aunque no se elija a nadie, que algún familiar o conocido pueda eliminar nuestra cuenta. Tal y como secomenta en este artículo, podemos solicitar a redes como Twitter, Facebook o LinkedIn que eliminen la cuenta de un usuario tras su fallecimiento.

Hay otras redes que también actúan por su cuenta. Por ejemplo, Twitter. Cuando detecta que una cuenta no tiene actividad durante seis meses, automáticamente la cierra, pero todavía no he encontrado la opción de que alguien se encargue de nuestro perfil en la red de microblogging.

Sugiere multitud de reflexiones filosóficas el hecho de que, a pesar de haber fallecido, podamos seguir estando presentes en la red. Nuestros mensajes, nuestro contenido compartido, nuestros amigos y nuestras páginas sugeridas. Todo un rastro que se quedará grabado en los servidores de alguna red social, ahí suspendido, resguardado quién sabe dónde durante un tiempo indefinido. La vida sigue; nuestros datos, tanto si seguimos en ella como si no, ya dejaron de ser de nuestra propiedad hace tiempo.


lecturas recomendables

domingo, 22 de octubre de 2017

Las desigualdades territoriales en España



España es un país en el que las desigualdades territoriales son evidentes. Hay dos tipos de divergencias: entre el Norte y el Sur; entre el campo y la ciudad.


Como bien podemos leer en el artículo publicado en El Diario.es, “con las excepciones de Madrid y Cataluña, donde varios municipios con más de 100.000 habitantes tienen rentas por debajo de la media de la comunidad, en la mayoría de autonomías se sucede una regla: los más poblados siempre están entre los que más ingresos declaran”. Por lo tanto, las ciudades acumulan más riqueza, lo que se traduce en más empleo y más oportunidades. No es de extrañar, porque una de las consecuencias de la Revolución Industrial fue el éxodo masivo del campo a la ciudad. Que el ámbito rural se mantenga es un reto para las administraciones.

No obstante, hay otro dato más importante para entender este país, que es la desigualdad Norte-Sur, estadística que también se puede ver cuando se analiza el desempleo1. 




La mayoría de los municipios de Extremadura, Andalucía y Murcia están por debajo de la renta bruta media de los 2.932 municipios analizados. En Madrid y Cataluña, casi todos por encima de esa media.” Si alguien tiene la inclinación de hablar de economía sumergida, le doy la razón, puesto que puede existir y debe combatirse. Pero este asunto debe analizarse con rigor y conocer si lo que arroja la Agencia Tributaria se acerca a la realidad exacta. También hay empresas en todos los territorios que pueden evadir impuestos; si analizamos  el dinero opaco para el Estado, debemos analizarlos y buscarlos en todos los sectores, no solo en un desempleado  del sur de España. 

Hay una reflexión que se pueden derivar de estas cifras. La primera, que una zona a todas luces rica como Cataluña se quiera independizar, o acuse a España de robarle, nos debe hacer sospechar. Es evidente que las rentas más elevadas son las que más aportan, pero esto entra dentro de la lógica de un estado con un sistema fiscal que debe ser progresivo. Si gano mucho y me quiero independizar para no pagar un impuesto, eso tiene un nombre; pero si es un conjunto de ciudadanos más o menos amplio de un territorio, le damos otro e incluso lo justificamos desde sectores progresistas.

¿Cómo combatir estas desigualdades? Esa es la pregunta clave cuya respuesta debería ser el principal debate entre las fuerzas políticas de este país.

1 para mejor los datos del paro por territorios, véase la siguiente tabla: 


jueves, 5 de octubre de 2017

Situación grave en Cataluña: ¿cuál puede ser el peor escenario?


Vivimos la crisis política más dura de nuestra democracia. Cataluña es un hervidero y toda España se acerca al abismo. Si el gobierno de Generalitat, como todo parece indicar, declara la independencia unilateralmente, podemos acercarnos al siguiente escenario:
  • ·         Que el gobierno aplique el 155 de la Constitución. Solo necesitaría mayoría absoluta en el Senado y el PP la puede conseguir sin problemas. Lo más probable es que se proceda a detenciones masivas de cargos electos y mandos de la policía catalana y, por extensión, se intente convocar elecciones. Las protestas serán tan masivas que seguramente tendrá que participar el ejército, puesto que la policía y la Guardia Civil se verán desbordados.

  • ·         Creo -y ojalá me equivoque- que el gobierno, si la situación se pone muy fea, tiene en mente declarar el  estado de excepción o de sitio en Cataluña, tal y como se prevé en el artículo 116 de la Constitución. No obstante, como necesitaría el apoyo del Congreso, el conflicto se trasladará al parlamento español, donde algunos acusarán de desleales y antipatriotas a otros. La campaña electoral ya estará servida. Mientras tanto,  la protesta en Cataluña adquirirá una radicalidad creciente, la cual provocará disturbios inimaginables que tendrán que seguir siendo apagados por la fuerza. Todos estos hechos tensarán y romperán aún más las sociedades catalana y española con consecuencias económicas, políticas y sociales que todavía no somos capaces de prever. Si el gobierno no tiene apoyo mayoritario en el Congreso…

  • ·         Rajoy convocará elecciones más pronto que tarde, saldrá fortalecido tras mostrar fuerza y se verá legitimado para seguir retorciendo la situación. Si dispone de mayoría suficiente en el Congreso -por ejemplo, mayoría absoluta-, podrá instaurar el estado de sitio en Cataluña sin problemas; lo que ocurre es que para eso todavía falta tiempo y no tenemos mucho, así que forzará al PSOE a que le apoye a la hora de afrontar con mano dura la situación. Nos acercamos a algo parecido a una guerra. Que nadie piense en la imagen internacional: el daño ya está hecho.

El gobierno de la Generalitat ha dado un golpe de estado institucional que ha encontrado enfrente a un gobierno inepto. Proclamar la independencia tras un referéndum sin garantías, sustentado únicamente en que hubo mucha gente en la calle y que la policía se sobrepasó con las cargas, es un suicidio. Pero las patrias están llenas de mártires y Puigdemont preferirá ser detenido y llevar la situación al extremo antes de “traicionar” a los suyos.

Todo lo anterior solo podría pararse con una mesa nacional de negociación. Las empresas ya empiezan a reaccionar y bancos como el Sabadellestán cambiando su sede.
Romper un estado es traumático y quizá ahora muchos empiecen a darse cuenta de dónde estamos metidos. Pensar que Europa se va a meter, tras lo que vimos con la crisis de deuda y la intervención de la Troika en España, es ser muy optimista.  Los intereses políticos de algunos se superponen a la paz de nuestro país. Soy pesimista.

Para profundizar